LOS CUATRO PILARES DE LA PRÁCTICA
Para comprender cómo se realiza la práctica chamánica resulta útil diferenciar
cuatro fases o aspectos, que denominaremos pilares. Si bien se describen por
separado, porque cada uno constituye un procedimiento específico, en realidad
se hallan en constante interacción, son interdependientes y su práctica
transcurre en un proceso circular. Proceso circular en el sentido de que
una vez realizados los cuatro pasos, el proceso suele enriquecerse con un nuevo
ciclo a partir del anterior. Por otra parte, el orden de estas fases es
dinámico y variable, de manera que no siempre es necesario seguir la misma
secuencia.
Los pilares son:
1._ ESTABLECER EL OBJETIVO O PROPÓSITO
2._ CONSTRUIR LA ENERGÍA O EL PODER
3._ LIMPIAR O LIBERAR EL CAMINO
4._ CONECTAR CON FUENTES DE AYUDA
1. ESTABLECER EL OBJETIVO O PROPÓSITO:
Establecer el objetivo o propósito es definir qué queremos lograr en el
presente y/o para qué vamos a realizar una práctica en particular.
Los propósitos pueden ser amplios y generales o concretos y específicos.
Incrementar el nivel de energía, crecer espiritualmente, armonizarse, lograr
bienestar, paz, tener más confianza, serían ejemplos de propósitos generales.
Los propósitos concretos se definen en forma más acotada y precisa. Ejemplos de
estos serían: tener más energía disponible para correr un rato a las mañanas,
tener actitudes más amables con alguna persona en particular, resolver un
conflicto determinado, valorar algo en especial, relajarse antes de dormir, dar
el siguiente paso en el desarrollo de una habilidad o destreza.
En líneas generales podríamos decir que cuando establecemos objetivos claros y
específicos podemos ser más efectivos. Esto no quiere decir que no debamos
proponernos algo general, sino que suele ser más útil trabajar con algo en
particular, sobre todo si estamos en pleno aprendizaje o poniendo algo en
marcha.
Si bien desde la perspectiva espiritual estas precisiones no serían necesarias,
puesto que el Espíritu todo lo sabe, para el resto de nuestro ser, o sea
nuestro aspecto físico, emocional y mental la especificación es de gran ayuda.
Definir qué queremos alcanzar no implica “garantizar” resultados, porque las
cosas no siempre se desenvuelven en tiempo y forma de acuerdo a nuestros
criterios, deseos, y expectativas personales, sino que se desenvuelven de
acuerdo a las vibraciones del espíritu.
Establecer un propósito es definir hacia dónde queremos ir y cómo vamos a
responder a nuestras circunstancias, qué queremos cambiar y transformar en
relación a nuestra experiencia de la realidad, qué queremos ser, hacer o
pensar. Implica definir una dirección y hacer todo lo que se requiere para
llegar allí.
2. CONSTRUIR EL PODER O LA ENERGÍA
Todos los seres humanos tenemos o en realidad, somos energía. La energía es
vibración, movimiento. El poder es la capacidad de dirigir la energía hacia
algún objetivo.
Incrementar la energía quiere decir aumentar la vibración o el movimiento, en
cualquiera de los niveles de expresión: físico, emocional, mental y espiritual.
Incrementar el poder significa aumentar nuestra capacidad para dirigir en forma
consciente y voluntaria la energía hacia un objetivo determinado.
Cuanta más energía le damos a algo, mayor será su despliegue. Cómo le damos
energía? Fundamentalmente a través de la atención y la intención. Pero además
de energía, necesitamos poder, o sea ser capaces de conducir esa energía hacia
una meta. Cómo dirigimos la energía? Básicamente a través de los procesos de
elección. Qué elegimos? Elegimos por ejemplo, el valor que tienen las cosas
para nosotros, su importancia y su significado. Elegimos también nuestras
intenciones, acciones, pensamientos e imágenes como así también las técnicas o
métodos más adecuados para alcanzar nuestros objetivos y transformarnos.
3. DESPEJAR EL CAMINO
Esta es otra parte fundamental de nuestra práctica: liberar el camino de
bloqueos e interferencias para que la energía y el poder puedan fluir
adecuadamente.
Cuáles son los bloqueos fundamentales?
Sintéticamente podemos decir que:
A nivel físico: el exceso de tensión muscular
A nivel emocional: los miedos, la ira y la culpa
A nivel mental: los conflictos, dudas y confusiones
A nivel espiritual: la falta de fe y confianza
Qué ayuda a liberar estos bloqueos?:
A nivel físico: la relajación
A nivel emocional: la aceptación y la calma (sanar el miedo, la ira y la culpa)
A nivel mental: la decisión o elección (resolver conflictos, dudas y
confusiones)
A nivel espiritual: conectar con la Fuente
4. CONECTAR CON FUENTES DE AYUDA
El camino chamánico busca integrar la experiencia espiritual en el mundo
material. No busca trascender el mundo físico, sino armonizar nuestra relación
con él y experimentar ambos mundos (espiritual y material) como dos aspectos
integrados de una misma Realidad. El mundo material es el aspecto manifestado y
el mundo espiritual el aspecto invisible e inmanifestado.
Todo lo que existe en el planeta tiene su contrapartida espiritual, con la que
podemos conectar, intercambiar energía e información. En el mundo espiritual
existen además espíritus, energías o fuerzas de ayuda con las que el
practicante puede interactuar. Estas energías o fuerzas nos brindan guía,
conocimiento, enseñanzas, protección y ayuda permanente en nuestras vidas, aún
cuando no siempre somos conscientes de ello. Podemos conectar en forma
consciente y deliberada para buscar orientación, sanación, amor, poder y
sabiduría.
Según esta perspectiva, todos contamos con fuerzas de ayuda, lo creamos o no.
Devenir conscientes de esta conexión nos permite ir más allá de nuestros
límites personales y trascender nuestra sensación de separación de la Fuente.
Las fuerzas espirituales colaboran incondicionalmente con nosotros, nuestros
propósitos, crecimiento y desarrollo; responden a nuestras preguntas y pedidos.
A través de la práctica aprendemos a escuchar e interpretar sus respuestas.
Habría mucho más para decir sobre cada uno de estos temas, pero aquí sólo he
querido hacer una breve presentación y ahora, un último comentario.
Desde tiempo inmemorial los chamanes han acumulado observaciones y experiencias
acerca de la vida y de lo que nos ayuda a vivir en armonía en el Planeta. La
práctica chamánica puede ser vista como algo “sobrenatural”, pero en realidad
sólo abarca una mayor extensión de lo natural. Esta práctica va más allá de la
percepción habitual, de las nociones que limitan la existencia a aquello que
podemos pensar, ver, tocar o escuchar.
Para transitar este camino no es necesario partir de la confianza. El
chamanismo es una disciplina pragmática que se sustenta en la comprobación
personal. La confianza cuando no es punto de partida, suele ser un punto de
llegada y surge como consecuencia de persistir en una práctica adecuada.
A medida que se gana experiencia se incrementa la confianza y cuanta mayor
confianza mayor efectividad. El proceso nuevamente es circular: la experiencia
fortalece la fe y la fe nos abre a niveles cada vez mayores de efectividad y
experiencia.
Cada uno está en algún punto del círculo. Para seguir avanzando necesitamos
definir hacia dónde queremos ir, incrementar nuestra energía, despejar el
camino y recordar que siempre contamos con ayuda. Cuando construimos los
pilares, el Universo nos ayuda a edificar.
Por Eugenia Lernerhttp://www.circulochamanico.com.ar/pilares_chamanismo.html
Marita Rodriguez De Leon y Sabah Nora.